AfroKuba, esencia, tradición y patrimonio

Las perlas negras de la danza cubanaes el título de la serie que produce actualmente el Proyecto Etnovisual AfroKuba y cuyo primer capítulo estará dedicado al bailarín y coreógrafo Julio Arozarena. La primicia la conocemos justamente a través de su realizador, el profesor Miguel Ángel García Velascoquien ha cursado, entre otros, estudiosde comunicación social en Universidad de La Habana, etnomusicología en la UNED y documentales en EICTV, entre otros. Ha sido director artístico, organizador y promotor de festivales, conciertos y eventos culturales en Cuba y Europa.

Al frente del Proyecto AfroKuba, el profesor Miguel Ángel García Velasco ha realizado medio centenar de documentales, entre los que se pueden mencionar: Tras las huellas de los ararás cubanos, 2010; Niño de Cañamazo, 2015; Asere Crúcoro (saludos a los presentes), 2016; Orquesta Cubana de Música Moderna, “nuestra verdadera escuela”, 2019 y Sulkary, medio siglo después, 2020.

García Velasco es miembro de la Unión de Escritores y Artistas de cuba (UNEAC), del Consejo Científico del Museo Casa de África, fundador del Coloquio Internacional de Investigaciones de las Religiones Afroamericanas «Rafael Robaina Jaramillo» deI Instituto Cubano de Antropología de Cuba (ICAN).

Pertenece a la Sociedad Iberoamericana de Etnomusicología (SIBE); a la Sociedad suiza de Etnomusicología (SEM-CH) y a la Asociación Internacional de Estudiosos de la Música Popular-Rama latinoamericana (IASPM-AL).

Además, ha impartido charlas y conferencias en distintas universidades dentro y fuera de Cuba. Entre estas, la Universidad Complutense de Madrid —invitado por la Doctora en Ciencias Victoria Eli— y participó en las actividades por el aniversario 200 de la música en América Latina en Ciudad de México.

Miguel Ángel García Velasco. Director del proyecto Afrokuba

¿Qué es AfroKuba y bajo qué circunstancias se funda este proyecto?

― AfroKuba se fue armando por sí solo ―para decirlo de alguna una forma― no se conformó por la voluntad divina. Fue el resultado casual de mi trabajo de doctorado, donde hice entrevistas a rumberos de Matanzas, de La Habana y de otros lugares de Cuba, y también por el trabajo de una tesis doctoral sobre el estudio multidisciplinario del flamenco, donde trabajé el tema de la rumba: la flamenca, catalana, congolesa y la cubana.

En esa historia conocí Miguelina Baró, sacerdotisa del mundo de los Arará, enel municipio matancero de Jovellanos, quien en esos momentos dirigía el Cabildo de San Manuel, fundado en 1920. Miguelina, además de ser una sacerdotisa muy respetada era una gran rumbera. El municipio de Jovellanos es un punto de inflexión donde hay varias mujeres que han hecho historia en la música, como fue el caso de Andrea Baró, muy admirada.

Después de conocer a Miguelina me di cuenta que el mundo de los Arará era casi desconocido —exceptuando las investigaciones realizadas por María Elena Vinueza, alumna de Argeliers León y directora del Departamento de Música de Casa de las Américas—.

Poco a poco me fui introduciendo en este mundo, hasta que por necesidad de la propia investigación, nació este proyecto que abarca música, danza, ceremonial, religiosidad, etnología, etnología visual, entre otras disciplinas.

El encuentro con Miguelina Baró dio muchas luces: su hijo Miguel, ya fallecido, no quería que la entrevistara porque su madre no era, como me dijo, “un mono de vidriera”.  Muchos investigadores se llevaban las informaciones, desaparecían y nunca mostraban el resultado de aquellos encuentros. Esto me demostró que tenía que devolverle a Miguelina Baró y al mundo arará esos trabajos.

¿Qué vías han utilizado para mostrar el resultado de esas investigaciones?

―Lo que primero hicimos fue mostrarlo a la comunidad académica, a través de eventos en los cuales participo de manera activa. Con mucha suerte nuestros documentales han llegado hasta importantes circuitos de exhibición como el Festival Internacional del Nuevo Cine Latinoamericano, la Muestra de Cine Itinerante del Caribe, que dirigía el amigo Rigoberto López, en el Canal Educativo y el Canal Habana, recientemente.

Es importante la televisión, dada la poca visibilidad que tiene en la pequeña pantalla esa parte de la cultura cubana. Indudablemente hay que trabajar muy fuerte, sin imposiciones, para que directores, guionistas, realizadores audiovisuales… se den cuenta que esto es parte importante de nosotros y que por tanto, aquel esfuerzo que hizo Fernando Ortiz en el Teatro Campoamor el 30 de mayo de 1937 cuando la música yoruba ocupa, por primera vez en nuestro país, los escenarios teatrales. Allí fue presentado un concierto afrocubano auspiciado por la Sociedad Hispano-Cubana de la Cultura.

El Proyecto Etnovisual AfroKuba, —perteneciente también al Comité cubano de «La ruta del esclavo» de la UNESCO— mantiene una activa presencia en redes sociales. Puede encontrar noticias y videos del Proyecto en Facebook, YouTube, Instagram y en su sitio web: www.afrokuba.net

Escuche aquí el fragmento de la entrevista: