Réquiem por José Luis Cortés “El Tosco”

No fue el mejor, pero fue el más auténtico; hizo lo que sintió y no lo que le convenía. Su música y sus canciones fueron un grito de la selva, un grito alto de la música cubana.

Había nacido el 5 de octubre (Día de la música pop) de 1951. Llegó a los 71, vivió lo necesario como para dejar para la historia un ritmo nuevo: “La timba” (son, guaracha, mambo y rumba), todo fundido en un potaje musical con aderezos de timbres caribeños y del pop-jazz. Verdadero funky a lo cubano.

Pero, hay más, fue el detonador de un “boom” de la música cubana (salsa con timba), masividad bailable, multitudinarios conciertos de la alegría.

Llevó la alegría masiva a todo un pueblo en momentos difíciles, en momentos en que, como decía José Martí, la música puede salvar a todo un pueblo.

Cortés logró tanto como se propuso, quería que la gran música cubana viajara por toda Cuba en rastras llenas de aparatos de sonidos para hacer conciertos en estadios, plazas y parques.

José Luis Cortés se va a reunir con sus amigos de la música allá en el cielo, su vida se eleva, se eleva su genialidad. Va a encontrarse con Juan Formell, con Adalberto, con Revé: tres de los más grandes de la timba contemporánea de fin de siglo XX.

También estarán en el recibimiento: Dámaso Pérez Prado, Aresenio, Piñeiro, Matamoros, Egües y Lay, Jorrín, Rolando Valdés… clásicos populares de la mejor música cubana. Sabemos que Cortés será bien recibido allá y, aquí tardaremos mucho en olvidarlo.

Dejó muchas obras maestras, dejó muchas experiencias, dejó mucho amor a su cultura, a la identidad nacional.

Descanse en paz José Luis Cortés, un músico que nunca durmió: vivió para la música cubana.

Tomado de El Portal de la Cultura Cubana: Cubarte