José Antonio Aponte está de regreso

José Antonio Aponte está de regreso. Junto a sus compañeros de lucha, los que conspiraron contra el poder colonial, por la emancipación de los esclavos, por la dignidad humana. Nadie dirá «más malo que Aponte» para denigrar a un negro, una negra, un mulato, una mulata, un blanco, una blanca en nuestro país. Habrá que decir: igual o mejor que Aponte cuando conquistemos, como Nicolás Guillén avizoró en su momento, el color cubano que debe distinguirnos y estamos en la obligación de fraguar y defender.

Obra de Eduardo Roca «Choco»

José Martí, con su mirada agudísima sobre todo lo que significara rebeldía en suelo cubano, había dejado constancia de su inquietud en uno de sus cuadernos de apuntes: «¿Qué se sabía del negro conspirador Aponte, muerto en 1812, con ocho de sus compañeros? Vivía en la calle de Jesús Peregrino».

Aponte comenzó a regresar con la Revolución Cubana, que asestó un golpe demoledor al racismo y la discriminación heredados de la colonia y reproducidos en las primeras seis décadas republicanas, y reivindicó los aportes de los negros esclavizados y sus descendientes en las luchas libertarias y la cultura nacional.

Mas era necesario, y todavía lo es, que Aponte penetrara en el imaginario popular que nutre nuestra épica cotidiana, nuestros afanes de justicia, nuestra ética ciudadana. Como también era necesario, y hoy más que nunca lo es, anular las brechas de equidad que persisten derivadas por el color de la piel mediante políticas públicas específicas y, sobre todo, desmontar las barreras subjetivas que gravitan en torno a manifestaciones, actitudes y prejuicios que menoscaban la condición humana.

Monumento al esclavo

En el VI Congreso de la Uneac en 1998, Fidel Castro abordó el tema y fue a la raíz. Tras un fecundo debate con escritores y artistas presentes en el foro, llamó a un examen de conciencia a fondo sobre la persistencia y reproducción del fenómeno y, más aún, a dar pasos concretos que favorecieran su definitiva erradicación.

La Uneac se pronunció y trabajó en esa dirección durante la primera década de este siglo y luego del VII Congreso, al reestructurar las estrategias transversales orientadas a la proyección social de la organización creó, por iniciativa del poeta Miguel Barnet, la Comisión José Antonio Aponte contra el racismo y la discriminación racial y por la promoción del legado africano. El primer presidente de ese grupo, el diplomático y africanista Heriberto Feraudy, propuso con su denominación honrar al pintor, ebanista, conspirador y combatiente que lideró la rebelión de 1812.

Desde la Uneac, en sus intercambios con el Ministerio de Educación, se insistió en colocar la gesta apontiana en el lugar que merece en los contenidos de enseñanza de la Historia. Desde la Uneac se promovió, desde entonces, el estudio y divulgación de los acontecimientos vinculados al levantamiento. Junto al programa La Ruta del Esclavo, en Camagüey, se viene realizando con periodicidad anual un encuentro académico que ilumina la herencia africana en el magma cultural de la Isla.

El Aponte que abrazamos entre nosotros es aquel que, como ha dicho la doctora camagüeyana Kezia Henry Knight, nos enseñó a pensar con cabeza propia y sentido de la justicia. Al ser sometido a juicio sumarísimo por sus captores, «taladró profundo en las concepciones ideológicas de sus oidores, puso en tensión a la ciencia del momento que sistematizó la invalidez mental del negro, se paró en la brecha de la exclusión y explotación social y en la encrucijada de la no historia del hombre traído de África».

José Antonio Aponte

Pero, sobre todo, es el Aponte que nos alienta y acompaña en la implementación del Programa Nacional contra el Racismo y la Discriminación Racial que encabeza el Primer Secretario del Partido y Presidente de la República Miguel Díaz-Canel Bermúdez, y en el que estamos implicados organismos estatales, organizaciones sociales y el movimiento de activistas antirracistas.

Con acciones consecuentes nos proponemos erradicar las condiciones que generan brechas de equidad y discriminación racial asociadas al color de la piel, que colocan a las poblaciones negras y mulatas en Cuba en situación de desventaja y vulnerabilidad con relación al acceso al bienestar, mejorar la situación  socioeconómica de los grupos poblacionales negros y mulatos en relación con la calidad del empleo, el nivel de ingresos, los logros educacionales, la vivienda y el hábitat, la salud y el acceso a espacios de dirección, y eliminar toda práctica discriminatoria por el color de la piel en diferentes ámbitos y planos –institucionales, interpersonales, comunicacionales–, así como los prejuicios y estereotipos racializados.

A 210 años de su asesinato, Aponte regresa para nunca más partir.

Fuente: Periódico Granma

Kiel se llena de aroma  cubano

Más de veinte minutos de intensos aplusos recibió el Ballet de Kiel durante la premiere de la obra “Othello 2.0”, coreografía del Primer bailarín y maestro Amilcar Moret González.

Según las entrevistas realizadas por el profesor Miguel Ángel García Velasco—fundador y director general del Proyecto Etnovisual AfroKuba—varios de los bailarines entre ellos la bailarina Marina Kadyrkulova (Kirguistán ) y el brasileño  Pedro Pires declararon sentirse agradecidos por la presentación y, sobre todo, por la maestría del cubano.

Declaraciones de Marina Kadyrkulovamamoto
Declaraciones de Pedro Pires

Si desbordante fue la actuación en el Teatro Kiel de Alemania, más emotivo aún fue la presencia allí de la gran diva del ballet cubano Ofelia González (una de las Tres Gracias junto con Rosario Suárez y Amparo Brito) y del gran bailarín Pablo Moré,  ambos padres de Amilcar.

Abrazo de padre y madre

Las imágenes captadas por García Velasco nos demuestran el orgullo de unos padres en pleno éxtasis con su retoño.

Nacido en La Habana en 1977, Amilcar Moret González estudió en la Escuela Nacional de Ballet de Cuba. Ha bailado como primer bailarín en varios escenarios europeos como el Bavarian State Ballet, Les Ballettes De Monte-Carlo, el Zurich Ballet y el Hamburg Ballet. También ha bailado en papeles principales en Brasil, Estados Unidos y México en obras como “Coppélia”, “La fille mal gardée”, “Cascanueces” y “Le Corsaire”. Entre sus premios y reconocimientos destacan la Medalla de Oro en el Concours International  de la danse de París en 1996 y la Medalla de Bronce en el Helsinki International Ballet & Choreography Competition en 1995.

Ballet Kiel

Indiscutiblemente la noche del dos de abril de 2022 quedará en la memoria de quienes asistieron a la premiere de “Othello 2.0” en el mencionado teatro alemán. Nada de celos, intriga ni tragedias sino mucho amor y un cautivador aroma cubano.

De izq. a derecha: Amilcar, Bárbara Tornés (maestra y coreógrafa), Miguel Ángel García Velasco (director de AfroKuba), Ofelia González (primera bailarina del BNC), Pablo Moré (primer bailarín del BNC) y Wendi Williams (bailarina estrella del musical “El Rey león” de Hamburgo).

Fotos: AfroKuba

Bebo Valdés, “rareza del siglo”

Nadie puede obviar su nombre. Argumentos muy razonables impiden ciertos “olvidos”: Bebo Valdés fue, es y será un artista indispensable cuando se quiera contar la historia de la música cubana. Al morir con 94 años el Caballón—como también se le conocía—dejó un legado discográfico que abarca medio siglo, desde la primera grabación de descarga cubana hasta un deslumbrante encuentro con el flamenco que fue todo un hito comercial y de crítica.

Bebo Valdés

Para la periodista Judy Cantor-Navas Bebo fue “la personificación misma del encuentro entre la música afrocubana y el jazz”. El último disco de estudio del pianista fue el reencuentro con su hijo Chucho: Bebo y Chucho Valdés. Juntos para siempre, (Sony, 2008).

El decano de la dinastía pianística de los Valdés incorporó por primera vez los tambores batá a una formación jazz band en Cuba. En entrevista ofrecida al periodista Jaime Masó Torres, la admirada musicógrafa Rosa Marquetti Torres, declaró:

“Bebo es una figura seminal en la música cubana. No solo por ser el iniciador de una dinastía de músicos, de pianistas, sino por el aporte grande que hizo a la música como arreglista, como compositor, como director orquestal. Pero si no fuera suficiente, cuando decimos que Bebo estuvo inmerso en aquel grupo que crea el filin, reconocido por sus fundadores como uno de los arreglistas que más les ayudó a lanzar sus temas, a conformar el estilo; si todo eso no fuera suficiente para hablar sobre el aporte de Bebo en el surgimiento y desarrollo del mambo, ahí está su pieza Rareza del siglo, cantada por Rita Montaner que es una prueba de cuán inmerso estuvo Bebo en los inicios de ese mambo que luego consolida, desarrolla, estructura y difunde comercialmente Dámaso Pérez Prado.

“Si todo eso no fuera suficiente habría  que hablar de Bebo en la creación de un ritmo que estuvo llamado a ser una revolución en la música cubana en los años cincuenta y que por razones comerciales y por esas cosas que llamamos del “destino” y de la “suerte”, fue algo frustrado: el ritmo Batanga, que constituyó una revolución en el formato de la big band con la incorporación—lo digo con toda propiedad—por primera vez, de los tambores batá en un formato de big band a ese nivel. Creo que es más que suficiente todo esto que hemos dicho para que tengamos a Bebo entre los grandísimos de la música popular cubana”.

LEEA: Bebo Valdés y el batanga: principio y fin de una excelencia. Publicado en www.desmemoriados.com