El mambí también se tiñó de negro en Camagüey

Por: Fidel Alejandro Manzanares Fernández para AfroKuba

En su exposición en el Coloquio Nicolás Guillén, Kezia Henry Night (Cuba, 1969) lanzó a la audiencia una pregunta, aunque ya sabía la respuesta: “¿Quién de ustedes podría mencionarme el nombre de algún mambí en Camagüey relevante en las gestas de independencia de Cuba?

El silencio se adueñó de los presentes, que aunque sabían que el protagonismo de los negros y mulatos y mulatas en las luchas contra la metrópolis española había sido recogido en la memoria colectiva, no atinaban a mencionar nombre alguno.

Podríamos justificar el hecho a factores ya conocidos, como por ejemplo que a mediados del siglo XIX no eran por supuesto las familias negras las que tenían el protagonismo económico en los propios movimientos separatistas, así que carecían de liderazgo alguno. Tal vez la historiografía antillana tenga sobre este tema su máximo esplendor en el caso de los Maceos, en Santiago de Cuba.

“Sin embargo acá en Camagüey poco se sabe o se dice. Estuve una vez en una conferencia en una universidad donde un joven con lágrimas al término de la misma reflexionaba: “…¿y no hay un negro camagüeyano que podamos resaltar en toda la amplia gama de mambises”?

La investigadora Kezia Henry Night expone en el coloquio

“Tampoco en el mural que recoge a las principales figuras del ámbito sociocultural camagüeyano podemos ver la presencia de negro alguno, aunque lo más cercano es el propio Nicolás Guillén. Y ¿saben qué? Pues fue el propio padre de Nicolás uno de los negros mestizos, que llegó al grado de Coronel del Ejército”.

Resultó ser Juan Nicolás Guillén Urra (1864-1917), asesinado en la rebelión y revuelta política conocida como La Chambelona en el mes de febrero, uno de estos mambises que del olvido pretenden rescatar estudios como “Mambises negros y mestizos del Camagüey en las Guerras de Independencia de Cuba”.

Su autora es la también especialista principal del Departamento de Relaciones Históricas de la Oficina del Historiador de la Ciudad de Camagüey.

“Que un niño diga: ese mambí se parece a mí abuelo es algo  crucial en la lucha contra la discriminación racial en este país. Que se conozca lo más amplio de la historia y que la gente negra se sienta representada con protagonismo, es esto clave”, refirió al público repleto de académicos.

“Y es este un tributo sencillo al padre de quién es la plataforma de este Coloquio. Cómo contribuir a la visibilidad del mambisado como acto de justicia reparativa. Reparar en esa dignidad del excluido. Aportar herramientas de conocimiento científico”.

La investigadoras cree que es además un soporte de  utilidad al Programa Nacional contra la Discriminación Racial.

La investigadora Kezia Henry Night entrevistada por el periodista Fidel Alejandro Manzanares Blanco

“Hay muchos resultados que contribuyen a esta justicia pero no va al alumnado de las enseñanzas en sus diferentes niveles. A los más jóvenes y chicos.

“Se pueden hacer cursos electivos sobre el tema,  igual postgrados para hacer sobresalir esa dignidad, que incide directamente en la contribución a la nacionalidad cubana que necesitamos visibilizar”.

Henry en su intervención dio una panorámica de 116 familias de negros y mestizos que protagonizaron las luchas desde 1868. De ellos 95 soldados y el resto con algún rango de oficial como militar.

“Hubo dos negros claves en el rescate del brigadier Julio Sanguily, por las tropas de Ignacio Agramonte en 1871. Y ¿por qué esos nombres no están de referencia en alguna institución”? Reflexionó.

La propia investigadora aseguró que la prensa de la década del 20 del sigo pasado, como el periódico El Camagüeyano, “hizo alguna que otra alusión a negros del mambisado pero nunca ha sido esta información un referente importante y trascendente.

“Se dice poco que la Banda Libertad del propio Ejército Libertador fue fundada por negros congos. Eso no trasciende. Víctor Pacheco Áreas como uno de los representantes y protagonistas.

“La familia Páez, una familia mambisa y de la parte izquierdista de la República forma parte de ese mambisado que  igualmente tiene escasos registros históricos”.

Kezia cataloga de “una labor prácticamente arqueológica la que me ha llevado a estas conclusiones”.

Lo dice por los pocos referentes acerca del papel relevante de los negros mambises; una arista que precisa repetirse para que la historia de las luchas por la independencia de Cuba no se tiñan de un solo color de piel.

En Camagüey encuentro “José Antonio Aponte in Memoriam”

África en el Caribe resultará el tema matriz del onceno Encuentro José Antonio Aponte in Memoriam, convocado por el Comité Cubano Ruta del Esclavo: resistencia, libertad y patrimonio de la provincia de Camagüey, que acontecerá en esa ciudad los días 25 y 26 de mayopróximos.

Con unas 28 ponencias y dos conferencias magistrales, el evento profundizará sobre la presencia negra en la vida sociocultural de los pueblos caribeños, a través de un espacio teórico diseñado para el intercambio entre especialistas, investigadores y profesores de todo el país y naciones extranjeras.

Una novedad de la edición será la presencia de Pedro de la Hoz González y Loreto Raúl Ramos Cárdenas, dos grandes investigadores de la temática étnica e histórica en Cuba, con obras reconocidas a nivel internacional, acotó.

Crédito: Agencia Cubana de Noticias

Miguel Ángel Velasco: alumbrando contornos culturales

CAMAGÜEY.- La mirada artística hacia el continente africano, ha sido una manera acertada de expresar los lazos espirituales que nos acercan a esas tierras. Las distancias se acortan cuando el creador realza las tradiciones y los componentes que integran nuestros genes culturales y matrices de cubanía. Encaja en ese perfil el documentalista habanero Miguel Ángel García Velasco, quien ha hecho de su obra un espacio para reflexionar sobre el universo de lo afrocubano.

La música y la danza son un leit motiv en el quehacer del habanero. Identifica las primeras aproximaciones a los misterios de su trabajo, desde las visitas a su abuela, en el central Orozco, de Pinar del Río, donde vacacionaba, y a su vez le llegaban los primeros acercamientos a las ceremonias e imaginería religiosas, aún incomprensibles para su mirada infantil.

Hoy orienta el rumbo de su proyecto Etno visual AfroKuba, fundado en el 2008, y perteneciente al Comité Cubano de la Ruta del Esclavo, a reivindicar las esencias del continente negro en la isla. “En la Universidad de Sevilla, efectué mi doctorado en antropología social, sobre el tema del género del flamenco y uno de sus estilos, denominado Cantos de ida y vuelta.Dentro de ese último se halla la rumba, así que comencé un levantamiento de los rumberos que conocí en Cataluña, Madrid y Andalucía. Luego, hice lo mismo en Cuba”.

Comenta el también especialista en endomusicología que tuvo la posibilidad de entrevistar a personas que cultivaban esa rama musical, “como en Cárdenas, a Miguelina Baró, una cabildo Arará de 93 años. La experiencia me incentivó a indagar y seguí mi investigación en otras comunidades Arará como la de Bahía Honda, en Pinar del Río y programé eventos etnológicos y de música folclórica en espacios de La Habana y Santiago de Cuba”. Para él sus creaciones tienen patrón común: el rescate del patrimonio inmaterial, las tradiciones.

“Necesitamos salvar todas esas riquezas espirituales. No podemos admitir que en materia de danza o de folclore no tengamos historia. Es vital que se visibilicen los cultos de los afrodescendientes, y de sus esencias aportadas al ballet, que son muchas. Se habla de la concepción racista de ese arte, sin embargo, yo como antropólogo me centro en el ballet mestizo, en el bailarín, quiero saber de dónde viene y cómo llegó a los escenarios”.

La travesía como documentalista ha sido el fruto de un largo desandar, de la experiencia y de los deseos acumulados por darle voz a las raíces que componen nuestro cuerpo . “Soy un bicho raro, tengo una formación bastante diversa”, expresa jocosamente y retrocede más allá de sus años de aprendiz, para dominar las técnicas audiovisuales, en la Escuela Internacional San Antonio de los Baños, para “elaborar los materiales con todas las de la ley”, como refiere.

“Formé parte de la marina de guerra, durante mi servicio militar, y luego tuve la oportunidad de enrolarme en el campo de la diplomacia. Así, a mis 20 años, me desempeñé como oficinista en la cancillería cubana. Aquello resultó una escuela para mí porque aprendí de personalidades de la talla de Pelegrín Torres y Raúl Roa, a quien admiraba mucho”.

Por motivos personales, su carrera tomó otro curso. También la música que “lo haló más”, influyó en ese sentido. Descubrió nuevos horizontes en la Asociación Hermanos Saíz, donde vivió una época de explosión artística, orientada por un intelectual como Armando Hart, quien fue uno de sus inspiradores para continuar su superación en el terreno de la endomusicólogía, de las ansias de redescubrir, indagar y proyectar sus pensamientos, a través de nuevos formatos como el cine.

“Estoy enfocado en una realización sobre la figura del bailarín y coreógrafo santiaguero, Jorge Lefebre, que despuntó tanto en Cuba como en Nueva York y en Europa. En su ciudad natal, hizo una versión de Edipo Rey, una de las obras cumbres del Ballet Nacional de Cuba, montada para Alicia Alonso. Otra de las compañías donde todavía permanece vivo su repertorio, unos 30 años después, es en el Ballet de Camagüey”.

Asegura que en este momento entre los planes que carga, en su apretada agenda, imagina “una producción asociada con los saxofonistas de esta provincia. La escuela cubana del jazz latino, de ese instrumento saxofón, tiene en Camagüey un alto exponente”.

Compartió el investigador que desde el próximo tres de marzo hasta el cinco, su proyecto EtnoKuba visitará la ciudad de los tinajones y programa, para el Ballet Folclórico, el de Camagüey, el Contemporáneo y a los músicos en general, el rodaje de producciones como Eggún para Chachá, Niño Cañamazo, Ellas cantan en legua Arará, Erzilí en Lefebre, Lefebre en Camagüey, Sulkary, medio siglo después, El acorazado Irakere y Homenaje a Oscar Valdés, desde el Complejo Audiovisual Nuevo Mundo.

“Quiero, en un futuro, acercarme a los cabildos y comunidades haitianas de esta región. Me gustaría saber más de sus rituales vudú”, expresa García Velasco con el interés de un niño que anhela descubrir los por qués de su entorno, con el alma de un audaz conquistador que nos regala la lumbre para definir aquellos zonas oscuras de lo afrocubano en nuestro país, de la cultura cubana.

Tomado de: www.adelante.cu

«Mi rumba no va a parar», un tesoro dentro de la fonografía cubana

Bajo la dirección general y musical de Wilmer Ferrán Jiménez y la producción musical de Manolito Simonet, la nueva producción discográfica del grupo RUMBATÁ titulada «Mi rumba no va a parar» tuvo su presentación en la provincia de Camagüey a la que acudió el profesor Miguel Ángel García Velasco, invitado por la agrupación.

Fotos de la agrupación tomadas de su perfil en Facebook

De los diez temas que componen el disco, cinco fueron compuestos por Wilmer Ferrán Jiménez, excepto las piezas “Te equivocaste” del maestro Adalberto Álvarez; “La Masa”, de Silvio Rodríguez; “El chino” (D.R); “Ventolera” de José Luis Extremera y “La guarapachanga” de Juan Rivera Prevot. 

«Mi rumba no va a parar» cuenta con la participación especial del cantautor Silvio Rodríguez y el Quinteto Babalú con una versión de “La guarapachanga” realizada por músicos colombianos y cubanos radicados en Medellín, tema en el que Rumbatá aporta tanto la base rítmica con las claves, los tambores batá, catá, chequeré, quinto, coros y el solista Hiordan Artiga Pérez.

Según se lee en las notas para el disco, Rumbatá ya suma cuatro fonogramas bajo la producción musical de Manolito Simonet, destacado artista que ha decidido acompañar nuevamente los pasos de la prestigiosa agrupación rumbera por el mundo discográfico.

«Mi rumba no va a parar» es el primer CD grabado en el Estudio de Grabación Caonaode la EGREM Camagüey con el sello Bis Music.

Para la musicóloga Heidy Cepero, “esta obra constituye un tesoro dentro de la fonografía cubana, porque logra agrupar rumbas antiguas con las de creación más reciente. En su afán de redimensionar la tradición rumbera de todos los tiempos, acredita la vitalidad de una rumba de genuina elaboración y sabor camagüeyano, y confirma la madurez conceptual de la agrupación”.