Eterno homenaje al Caballero de la Rumba

Cuando se menciona a Miguel Ángel Mesa Cruz muchos lo recuerdan como el hombre trabajador que fue. Pero decir Miguel Ángel Aspirina será la clave segura para reconocer en Cuba y el mundo al Caballero de la Rumba.

Desde la pequeña ventana de su hogar materno se escapó su espíritu al sonido de los coros de clave y  guaguancó de aquel solar de afrodescendientes, donde la cultura ancestral sustituyó a las letras y los números.

Adela Francis llegó un día de Jamaica buscando mejoría y encontró tanto o más trabajo que en su tierra natal. La vida no le dio quizás la alegría soñada, pero la bendijo con hijos repletos de música de la cabeza a los pies. Hoy llenan de gloria a la villa habanera con el canto, el baile y el toque magistral en cada celebración yoruba o abakuá.

Pero su quinto retoño marcó la diferencia. Sin dejar de esforzarse en su centro laboral para llevar el sustento a la familia, aprendió la esencia de la rumba y se integró a grupos de aficionados en sus horas de descanso. Compositor de temas que incluyen la clave, la columbia, el yambú y el guaguancó, improvisador memorable, cantó y bailó con espectacular dominio.

El Conjunto Folclórico Nacional de Cuba reconoce el aporte de Miguel Ángel y sus hermanos a la música cubana, como los rumberos mayores. Su contribución en el disco ¿Dónde andabas tú Acerekó?, laureado con el Grammy Latino en el 2005, bastaría para honrar su vasta obra.

El Comité Organizador de Cubadisco 2008 le otorgó una moneda conmemorativa por su participación en el espectáculo La Rumba más larga.

La vida extensa de Miguel Ángel Mesa Cruz se apagó cuando ya había sido declarado Memoria Viva en su querida Guanabacoa. Allí donde él y sus hermanos heredaron del mayor de los primogénitos el apodo de Aspirina, nadie duda, lo que Adela Francis aseguró en una entrevista: «Mientras exista un Aspirina, la rumba no morirá».

En video: Miguel Ángel Mesa Cruz interpreta «Columbia»

Tomado de: Cadena Habana