La raza musical y cubana de Rolando Luna

Por ABEL ROSALES GINARTE PARA AFROKUBA

13 de enero de 2023. La noche avanza sobre La Habana mientras en la sala Ignacio Cervantes del Palacio de los Matrimonios del Paseo del Prado de la capital cubana el pianista, arreglista y compositor Rolando Luna ofrece un concierto inolvidable. Las piezas forman parte de su más reciente producción discográfica titulada, Mi alma en canciones. Palpita la ciudad y las manos de Rolando recorren con destreza las blancas y las negras del piano para acariciar a la isla toda sin piedad. Parece un juego misterioso y sutil entre el pianista y la noche. 《Aquí están personas indispensables en mi vida》, confiesa Rolando y agradece a la Egrem, Empresa de Grabaciones y Ediciones Musicales de Cuba y a la productora, Élsida González toda la entrega.

Rolando Luna es uno de los genios agradecidos de la escuela cubana que surge del alma musical de la isla. Interpreta Guarina, nombre indígena que utilizó uno de los grandes de la trova cubana, Sindo Garay para nombrar a su hija. Raíz y verso fluyen en el aire de la ciudad. Acaricia el mar el prado habanero y los aplausos estallan como gaviotas que en su aleteo desafían la voluntad del mar. La Habana lleva el signo y la magia del mar, Rolando Luna también. 

《Cuando en la tarde del rudo invierno》, entona con suavidad de trova y de amor el trio Palabras de la central provincia cubana de Villa Clara para dar un toque singular al disco del pianista Rolando Luna. Adriana, es un clásico del gran Manuel Corona, otro de los dioses de la vieja trova cubana. Habla el piano con música de ayer y revela el espíritu de hoy de una mujer inmortal que se llama Adriana, una de las musas de Corona. 《Adriana hermosa yo pienso en ti》.

Rolando se levanta con los aplausos del público y el duende de la música enamora la ciudad. Óliver Valdés (percusión) y Julio César (bajo) lo acompañan en, Bossa cubana, de Luis Chanivecky. Jazz al más puro estilo cubano, fiesta para los sentidos, duelo de jóvenes titanes de la música en la noche de La Habana. Un trio para no olvidar que también toca en este Siglo XXI, un regalo del gran compositor Adolfo Guzmán al mundo, Al fin amor. Pasean los amantes por el prado de La Habana mientras la música los abraza en un eco que desanda más allá del sentimiento y la fascinación. Cierra los ojos el salón Cervantes y el gran Guzmán aplaude que lo regresen a éste escenario de su amada Habana, donde tantos recuerdos y profecías siguen robándole tiempo al desamor y la tristeza. Se levanta el piano con la ciudad y caminan sin temor al frío de la noche,  ni a las flechas de cupido.

13 de enero de 2023 para no olvidar. La Habana abraza a multitides que sienten el influjo de la música desde el salón Ignacio Cervantes del Palacio de los Matrimonios del prado habanero. El pianista Rolando Luna presenta un concierto con composiciones de su disco Mi alma en canciones. Maikel Dinza, vocalista levanta su voz : 《Aurora de rosa en amanecer, nota melosa que me dio el violin》, canta el clásico de Bienvenido Julián Gutiérrez, para algunos investigadores el más hermoso texto dedicado a la mujer en la música cubana.

El sitio Web Cuba Jazz destaca: 《A Rolando Luna le fascina el jazz, aunque ello no le ha impedido sustituir a otro jazzista, Roberto Fonseca, en el Buena Vista Social Club, aquella fabulosa union de grandes músicos cubanos que recorrió el planeta y que integrara en sus inicios el legendario pianistan y compositor Rubén González. A Luna se le puede encontrar en producciones discográficas con figuras de la trova, la música popular bailable y el bolero. Pero fue el jazz lo que le hizo descubrir el piano, buscando caminos, experimentado, tocando a oído. Eso explica porque al tocar música cubana mezcla cosas. Empezó con el grupo de Omara Portuondo, en el cual hizo sus primeros arreglos musicales》. Vibra La Habana esta noche de enero de 2023 con el disco Mi alma en canciones, del versátil pianista Rolando Luna. Herido de sombras, una pieza del compositor Pedro Vega llena el salón Cervantes del Palacio de los matrimonios del prado de La Habana. Suavidad y reflexión surgen en las heridas del tiempo desde las manos prodigiosas de Luna.

Como un hechizo que desafía el paso de los años, Amar, vivir, una pieza del notable compositor Rembert Egües, quien sentado entre el público, percibe la fuerza en el piano. Rolando Luna evoca el inicio de los años 80 del siglo pasado en aquel Festival de la Canción Adolfo Guzmán cuando Beatriz Márquez interpretó la obra. Sonríe feliz el maestro Egües mientras el piano cede a los impulsos de Rolando. Termina el piano, se levanta Rembert y Luna lo abraza. Aplausos fuertes. Dos generaciones de artistas, de estrellas que prestigian el cielo de la música cubana unidas por ese misterio que nos acompaña a todos los que hemos nacido en esta tierra: la cubania.

Y no crees en mi amor, composición de José Antonio Méndez, 《El King》, regresa la poderosa fascinación del feeling a la ciudad. Rolando, Óliver Valdés y Julio César advierten que ese sentimiento universal que conecta al espiritu de la música y los músicos no tiene fin. El rey en su reino, las emociones vuelan como mariposas sin tiempo en ese salto impensable que une al pasado y al presente. Pensamiento, de Rafael Gómez, 《Teofilito》, junto a las muchachas del trio Palabras nos recuerda que la trova anda en el alma de los cubanos.

Cierre final con el recuerdo de Ñico Rojas y su Canción estudio. 《Su familia está aquí. Confieso que cuando lo escuché y lo vi tocar me cambió la vida》, dice Rolando Luna y se vuelve al piano con una sonrisa que añdenota la fuerza de su raza musical y cubana. Uno se pregunta: ¿Cómo puede La Habana con tantas emociones en una sola noche? Rolando Luna hace historia, se incorpora con humildad al salón de los auténticos pianistas de la isla que con el alma en su tierra abrazan al mundo. 

Alma y canciones de Rolando Luna

Por ABEL ROSALES GINARTE PARA AFROKUBA

Un disco que otorga nueva vida a clásicos del pentagrama nacional se presentó este martes en la Casa de la Música del municipio Plaza de la Revolución en la capital cubana. Bajo el sello de la Empresa de Grabaciones y Ediciones Musicales, Egrem, Mi alma en canciones, del destacado pianista, arreglista y compositor Rolando Luna, es un autentico regalo a los sentidos.

“Fue un sueño hecho realidad”, confesó Rolando. La trova tradicional y el feeling surgen con fuerza en versiones instrumentales que no escapan a elementos del jazz. Artistas cubanos como el percusionista Oliver Valdés, el bajista Rafael Aldama y el Trío Palabras, acompañan a Luna en su primer disco con la Egrem. El viernes 13 de enero a las cinco de la tarde en la Sala de Conciertos Ignacio Cervantes de Prado, con las canciones de la más reciente entrega, y el 23 de enero, durante el Festival Internacional Jazz Plaza, en el Teatro Martí de La Habana, el público podrá disfrutar de la presentación en vivo de uno de los más valiosos pianistas de su generación.

Canciones como Guarina, Y no crees en mi amor, Canción estudio, Adriana, Amor sin fe, Bossa cubana, Al fin amor, Verdadera navidad y Amar, vivir, este último del reconocido maestro Rembert Egües, prestigian a una disco que hará historia. “Conocí a Rolando en la casa de Omara Portuondo, un muchacho humilde como deben de ser todos los grandes. Luego supe todo lo que él hacia, cuando vi su trabajo en el disco me quedé muy impresionado por lo que oía y por lo que pienso que vamos a disfrutar todos en un futuro. Lo digo por lo que él va a llegar a ser, está en el comienzo de su carrera, he visto a otros asi como Chucho Valdés y ya hemo visto como se han desarrollado», dijo Eguës, notable compositor y director de orquesta en medio del aplauso de los presentes.

Mi alma en canciones fue grabado en los estudios Ojalá del gran compositor Silvio Rodríguez. Rolando Luna obtuvo el Primer Premio en el Concurso JoJazz, Jóvenes Jazzistas de Cuba (1999), que otorgó un jurado presidido por el maestro Chucho Valdés y el primer lugar del concurso Piano Solo (2007), de Suiza, como parte del 41 Festival Internacional de Jazz de Montreux.

Una visita al paraíso del maestro Mendive

Sonríe, nos abraza, agradece. Habla en voz baja mientras responde las preguntas de sus visitantes. Nació el 15 de diciembre de 1944 en La Habana pero en la loma de Las Peregrinas (Tapaste) ha vivido más de veinte años. Poco a poco, dice, le dio forma a este sitio de donde ya no quiere salir.

«Aquí vivo solito con las estrellas, mis muertos y Obbatalá. Me siento bien, tranquilo. A veces pinto aquí mismo, al aire libre», nos cuenta.

Mendive se gradúo en la Academia San Alejandro en 1963 y un año después presentó su primera exposición individual. Desde entonces su obra ha recorrido algunos de los centros artísticos más importantes del mundo. En noviembre de este año, por ejemplo, en el Palazzo della Cancellería del Vaticano se presentó la exposición «La vida es hermosa».

Adora los santos traídos desde África por aquellas mujeres y hombres salvajemente esclavizados. Es una herencia familiar y se ha mantenido fiel a esa tradición, a esos orígenes, explorando la dimensión mágica del hombre.

Quienes han estudiado detenidamente su obra destacan que en los primeros años, el artista buscaba el misterio de la creación a través de los orishas del panteón yoruba- lucumí. En la década del 70 comenzó a representar escenas cotidianas y así fue ensanchando la mirada pero marcando un estilo que lo distingue a nivel internacional.

Mendive representa esa cubanía que algunos quieren disimular, buscando pretextos para no ver la belleza de lo negro.

Mendive es la resistencia. Por eso está, hace mucho tiempo, entre los imprescindibles de las artes plásticas cubanas.

Entre tantos reconocimientos y condecoraciones hay que resaltar el Premio Adam Montparnasse en la exhibición del Salón de Mai en París, el Nacional de Artes Plásticas de Cuba y la Orden Caballero de las Artes y las Letras del Ministerio de Cultura de Francia. En 2009 recibió la Medalla de los Cinco Continentes de la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (Unesco).

Ahora mismo su creación, ¿en qué estado se encuentra?

El tema central siempre es la vida, que es hermosa. El paisaje que me encanta, aquí lo tengo, como lo ves. Me motiva mucho la vegetación, los animalitos y que la gente sea feliz. Con mucho o poco, pero que seamos felices. Lo que sí no me gusta es la tristeza: ni para mí, ni para nadie.

¿Usted tiene algún «ritual» a la hora de pintar? Por ejemplo, escucha música…

(Se Ríe). Me encanta la música: Vivaldi, Bach, Mozart…los maestros. Pero no puedo pintarte con una rumba de cajón. Me gusta, pero para motivarme no. O prefiero el silencio que es encantador y lo encuentro en este lugar. Ahora mismo estaba aquí, sentado, mirando las palmeras, las nubes, los pajaritos, meditando… Siempre con la presencia de los orishas.

Este  año que se va ha sido de muchas pérdidas…

Es la ley de la vida, a todos nos toca. Por eso hay que verlo con otros ojos y comprender que es así.

Maestro, ¿qué le desea a los cubanos?

Lo mejor. Los brazos abiertos y que Dios, Obbatalá, todos los orishas que existen de todas las culturas, nos ayuden a tener salud, fuerza, paciencia y tranquilidad.

 

La saga Valdés está de luto

Lázaro Valdés cursó estudios en el conservatorio de Marianao y fue el último pianista de la Banda Gigante de Benny Moré, la cual dirigió durante varios años tras la muerte del “Bárbaro del Ritmo”.

En 1972 fundó la agrupación T con E, y no es hasta el año 2003 que crea su nuevo proyecto musical. Reconocido por sus interpretaciones en géneros como el son y el jazz, su legado constituye un referente para la pianística cubana.

En el repertorio de su agrupación, Lázaro Valdés incluye obras de su autoría y versiones de importantes compositores cubanos y extranjeros. Teniendo al piano como centro, desarrolla versiones con acentos jazzísticos de piezas emblemáticas del repertorio popular cubano.

La primera producción discográfica de Lázaro Valdés y su Son Jazz se tituló “Manteca” donde rinde tributo a dos de los músicos cubanos más importantes del siglo XX: Ernesto Lecuona and Chano Pozo.

A continuación, ofrecemos un fragmento del concierto que brindara el querido músico junto con su banda en el Museo Nacional de la Música el 18 de enero de 2022, durante el Festival Internacional Jazz Plaza.

Archivos AfroKuba.

Rumba de resistencia y memoria

Jaime Masó

Publicado bajo el sello norteamericano Unos&Otros Ediciones, el texto aborda por primera vez el devenir de estas mujeres desde una perspectiva musicológica, sociocultural y de género. Visibiliza a legendarias figuras de la cultura popular y a las que se mantienen agrupadas en la «Asociación de Mujeres Rumberas de Matanzas Estanislá Luna y Yeya Calle», única de su tipo en Cuba.

Con la presencia de algunas protagonistas también estuvo presente el profesor e investigador Miguel Ángel García Velasco, director del Proyecto Etnovisual AfroKuba quien presentó allí el documental «Rumberas matanceras» realizado en 2020 y exhibido con anterioridad en el Simposio Internacional Cubadisco 2022 y el programa televisivo “Breves estaciones” del Canal Habana.

Desde 2012 Roxana Coz Téstar comenzó sus búsquedas sobre la rumba, «unido a un fuerte compromiso personal en defensa de las mujeres desfavorecidas por un pensamiento racista y patriarcal que hoy día persiste en las más sutiles formas», destaca en la introducción del texto.

Rumberas matanceras, recalca, «es un homenaje a las que cantan hoy y a quienes lo harán mañana, a las que se aferran a la vida con la convicción de proyectar una realidad más justa, a las que se atreven a desafiar con toques de batá la mirada juiciosa de quien se empeñe en limitar la capacidad creativa y creadora, ese binomio ideal que distingue el quehacer constante de las rumberas matanceras».

En 2016 Roxana Coz Téstar fue ganadora de la beca de investigación «María Teresa Linares» otorgada por el Proyecto Timbalaye y la Asociación Hermanos Saíz. Su pasión por el género continúa.

«La rumba es un género que busca ir más allá de determinadas circunstancias. Es un mecanismo de esparcimiento, una forma de diversión que surge de la manera más espontánea. Incluso, cuando algunas de las leyes o dictámenes gubernamentales intentaron prohibir el género siempre hubo mecanismos por donde escapara esa chispa, por donde poder bailar… y de alguna manera burlar esas medidas», afirmó.

¿A partir de ahora seguirás profundizando en este tema?

Desde la licenciatura tuve contacto con agrupaciones femeninas de rumba en La Habana, por ejemplo, aunque algunas no son netamente rumberas. Pero en la actualidad y a partir de mis estudios en México estoy dando un giro con el propósito de examinar la construcción de un «concepto» sobre la rumbera del solar.

Hubo un fenómeno a partir de la década del 20 con el desarrollo de la industria musical y el cine mexicano. Un concepto «tropicalizado», «exótico» de lo que era la rumbera y eso ha permanecido. Me interesa ver qué ha pasado, cómo se construyó toda una estética alrededor de la rumba y en eso influyeron mujeres muy famosas como María Antonieta Pons, Ninón Sevilla, Amalia Aguilar y Rosa Carmina.

En 2016 la rumba cubana fue declarada Patrimonio Inmaterial de la Humanidad. La Organización de Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (Unesco) destacó que se trata de «una expresión de autoestima y resistencia».

Wifredo Lam regresa a La Habana II parte

El coloquio La perspectiva de Lam, reunió a artistas cubanos y extranjeros en el Centro Wifredo Lam en La Habana, el 8 y 9 de diciembre de 2022. La huella del más universal de los pintores cubanos surgió con fuerza inusitada en varias conferencias como “Las armas encantadas de Wifredo Lam y las armas milagrosas de Aimé Césaire o el diálogo entre lo escritural y lo figurativo” de la Doctora Dominique Brebion, crítico de arte y curadora, de Martinica.

La Doctora Yolanda Wood Pujols, profesora, investigadora y crítico de arte, habló de “Obras de Wifredo Lam (1938–1946): miradas desde las ontologías relacionales del pensamiento crítico contemporáneo y decolonial”.  Por su parte Lázara Menéndez, Doctora en Ciencias Sobre Arte impartió la conferencia “Bifurcaciones y convergencias en Wifredo Lam”. Destacamos la intervención de Manuel López Oliva, artista visual cubano, teórico del arte, ensayista y profesor consultante de la Universidad de las Artes, La Habana.

Wifredo Lam regresa a La Habana 1ra parte

La impronta del más universal de los pintores cubanos ilumina la ciudad con sus trazos poderosos y los colores que describen las magias de un Caribe singular. Wifredo Oscar de la Concepción Lam y Castilla (1902-1982), trasciende su tiempo como Wifredo Lam. Sus raíces, china y africana, multiplican el fermento de una tradición artística que reunió a especialistas e investigadores de su obra en el centro que lleva su nombre en la capital cubana. El coloquio fue un homenaje al aniversario 120 del imprescindible pintor cubano, y a los 80 años de La Jungla, una de sus obras más emblemáticas exhibida en la actualidad en el MoMA, Museo de Arte Moderno de Nueva York.

La ilustración, el dibujo arquitectónico, la escultura, el mural, la pintura, el grabado y la cerámica prestigian el universo creativo de Lam. El coloquio La perspectiva de Lam, contó con la asistencia de artistas visuales de la isla como Manuel López Oliva y Lesbia Vent Dumois. Afrokuba.net también asistió al encuentro y comparte un fragmento de la intervención de Lesbia, Premio Nacional de Artes Plásticas.

Julio Arozarena danza al ritmo del Festival de Cine de La Habana

El ingenio creativo y la versatilidad de uno de los más impresionantes bailarines cubanos surge en el documental Julio Arozarena: Ser, del antropólogo y creador del proyecto etnovisual Afrokuba, Miguel Ángel García. El material forma parte de la colección Perlas negras de la danza cubana, creada por Miguel.

“El documental cuenta una historia de vida fabulosa”, destaca el realizador cubano. La obra que sera proyectada en la seccion Latinoamerica en perspectiva, del Festival Internacional del Nuevo Cine Latinoamericano de La Habana en el cine 23 y 12, el 7 de diciembre a las tres de la tarde, es la unica dedicada al tema de la danza en el más importante evento dedicado al cine en Cuba.

Homenaje a Eugenio Hernández Espinosa “El Papi”

Eugenio Hernández Espinosa «El Papi»

Palabras de despedida a Eugenio Hernández Espinosa, pronunciadas el 21 de octubre de 2022 en el Centro Cultural Bertolt Brecht por el dramaturgo Gerardo Fulleda León

La gran voz dramatúrgica de nuestra generación se instauró en el quehacer teatral profesional desde el estreno de esa clásica tragedia moderna que es “María Antonia”, la que nos conmovió a los cientos de espectadores que, una y otra vez, acudimos al Teatro Mella a presenciar a aquel espectáculo dirigido, magníficamente, por el gran actor y director que fue Roberto Blanco y que Hilda Oates, Samuel Claxton, Miguel Benavides e Isaura Mendoza, entre otros intérpretes, supieron encarnar en escena con auténtica intensidad la complejidad de sus roles. Al final de la función de estreno estallamos en un aplauso interminable, conmovidos como nunca ante la transgresora y excepcional brillantez de aquel suceso teatral.

 De forma tan magistral hacia su entrada en la dramaturgia de nuestro país una voz con alcance artístico semejante a la de un Lope de Vega contemporáneo, por su carácter eminentemente popular y su amplia producción literaria para ayudarnos a clarificar, desde la escena, en profundidad, las pasiones, encrucijadas y ensueños de una amplia porción significativa de nuestra sociedad.

 Pero no conforme con ello su trayectoria también, una y otra vez, tocó la Diana de los espectadores con espectáculos bajo su conducción como “Odebí el Cazador”, donde la magia del sincretismo cultural nuestro alcanzó una altura expresiva deslumbrante que nos ganó a todos los espectadores y al colectivo del Conjunto Folclórico Nacional de Cuba y al propio autor.

 Mas no fue suficiente y con un vigor inusitado y una visión proteica y desacralizada de nuestra realidad contemporánea tocó magistralmente en la Diana, con acierto crítico sobre nuestra cotidianidad de entonces en “Calixta Comité”. El texto más honesto, brillante y polémico que haya subido a escena en nuestro panorama teatral, en mucho tiempo.

 No a la saga nos supo deleitar con textos como “Mi socio Manolo”, “Emelina Cundiamor”, “Alto riesgo”, “Lagarto Pisabonito”, “El Venerable”, “La Balsa”, “Eclíptica, qué le pasa a esa mujer” y “Aedes Aegypti”. Y con la plasmación de algunos de sus textos y guiones de cine, que hablan a las claras de la trascendencia de este predestinado que aún seguirá siendo para nosotros nuestro Hermano Mayor, el Papi, más reconocido como Eugenio Hernández Espinosa.

Portada del libro: Algo Rojo en el Río

El adiós al padre de María Antonia

Por ABEL ROSALES GINARTE PARA AFROKUBA.NET

 El dramaturgo cubano Eugenio Hernández Espinosa, nos enseñó a respirar las tragedias cotidianas de la isla, acontecimientos que encarnan el sentimiento popular. Su mano creadora subió a los escenarios a voces, cuerpos y espíritus que definen el carácter de nuestra sociedad. Las tradiciones afrocubanas surgen en sus obras con fuerza inusitada. Teatro Caribeño lleva el rigor de su dedicación total. Los investigadores valoran su teatro cargado de una intensa preocupación social y un recurrente tono filosófico.

 Su muerte el 14 de octubre de 2022 llenó a La Habana de dolor, especialmente a sus vecinos del Cerro, la demarcación de la ciudad donde vino al mundo y dio vida a sus grandes obras teatrales. El estreno en 1967 en el teatro Mella de la capital de la isla de,  Maria Antonia, habría bastado para ganarse el cetro de los más grandes dramaturgos del país. María Antonia representa a muchas mujeres, a sus posibles tragedias personales y espirituales. 

 Aquel primer estreno de la obra, bajo la dirección de Roberto Blanco, música de Leo Brouwer y asesoría técnica de Rogelio Martínez Furé, selló para siempre su vínculo poderoso con las raíces de lo popular. “Más que espectador cómplice es un participante activo, con sensibilidad y experiencia vital nutridas por una y otra. Concepto y realización obran en María Antonia el milagro de trascender la subalternidad. De ahí la elocuencia de la palabra castellana en contrapunto con las voces venidas de África. Una María Antonia guerrera renace agigantada en el sacrificio de la sangre, convertida en uno de los imprescindibles personajes femeninos del teatro cubano”, dijo la crítica de arte y prestigiosa ensayista cubana, Graciela Pogolotti.

Eugenio Hernández con Hilda Oates

 Eugenio siempre sorprendió a sus colegas y al público. Cada creación se adentraba más en la cotidianidad del cubano. Mi socio Manolo, es otro clásico junto a Maria Antonia. Dos hombres, amigos, se reencuentran tras largos años de separación. Dos grandes personajes, marginados, con sus conflictos a flor de piel. Temas como la violencia, el racismo y el machismo rodean el mundo de Cheo y Manolo.

 La música popular y el baile completan una sólida puesta en escena. La escritora e investigadora Inés María Martiatu, estudiosa de la obra de Hernández Espinosa resume el valor de la mencionada obra: “Al tildar de marginales a ciertos sectores populares por su forma de hablar, de vestirse, beber, de manifestarse, por la pobreza de sus viviendas (…) se les niega su condición de trabajadores productores de riqueza, se les escatima su contribución económica, se desconoce una historia y una moral de lucha de clases y sobre todo, se les ataca en sus expresiones culturales todas que pasan a ser ilegítimas. Estos prejuicios se mezclan con una valoración donde no se tienen en cuenta la esencia contradictoria de esos personajes y su condición de indiscutible fuerza revolucionaria”.

 Alto riesgo, Lagarto pisabonito, Calixta Comité, Emelina Cundiamor y muchas otras piezas teatrales prestigian el legado de Eugenio Hernández. Inolvidable aquella frase de Emelina Cundiamor, donde hace gala de su sentido del humor y saca a la luz los sentimiento de una mujer negra, casada con Tibor Galarraga, un hombre negro que fue, como tantos cubanos, a estudiar a uno de los países del extinto campo socialista: “Mucho que te lavé, te planché, te cociné, para que fueras a la facultad. Toda tu carrera me la pasé dejando de ser yo para ser tú. Y yo no soy tu monopolio. ¿Me oyes? Ni tu esclava ni tu criada”. Para que su marido se haga ingeniero y brille en la esfera social, ella selló su destino con los quehaceres domésticos.

 El brillante dramaturgo cubano, Amado del Pino, valoró altamente el fuerte contenido social y el recurrente tono filosófico de la dramaturgia de Eugenio: “Definiciones sobre la vida, el destino del hombre y sus compromisos éticos abundan desde María Antonia hasta Calixta Comité. En Alto riesgo, uno de los más nobles valores podría estar en que, a pesar de que se asiste al enfrentamiento entre dos personajes bien disímiles, y con intereses visceralmente opuestos, el argumento permite que los dos ofrezcan interesantes conceptualizaciones”. 

 En Venezuela, Estados Unidos, Canadá, Argentina, España y Francia, muchas de sus creaciones fascinaron al público. Del teatro, dos de sus obras saltaron a la cinematografía nacional. Mi socio Manolo, se convirtió en el filme, La vida inútil de mi socio Manolo, dirigido por Julio García Espinosa en 1989 y la mítica María Antonia, bajo la dirección de Sergio Giral en 1990 llenó los cines de Cuba. Inolvidable la interpretación de la gran actriz Alina Rodríguez en el papel de María Antonia.

 Eugenio es el padre de esa mulata rebelde que detuvo su rumba en algún solar de La Habana el 14 de octubre de 2022, para despedir a un habanero especial, a un cubano universal. A su despedida en el centro cultural Bertolt Brecht acudieron familiares y destacados actores como Amada Morado, Doris Gutiérrez, Néstor Jiménez y Bárbaro Marín. Y el pueblo, protagonista de las tragedias cotidianas de la isla que Eugenio Hernández Espinosa supo interpretar en sus obras, también llenó el salón. La isla toda dijo adiós mientras María Antonia, con lágrimas en los ojos, regresó al solar.