Suscríbete

Homenaje a Eugenio Hernández Espinosa “El Papi”

Eugenio Hernández Espinosa «El Papi»

Palabras de despedida a Eugenio Hernández Espinosa, pronunciadas el 21 de octubre de 2022 en el Centro Cultural Bertolt Brecht por el dramaturgo Gerardo Fulleda León

La gran voz dramatúrgica de nuestra generación se instauró en el quehacer teatral profesional desde el estreno de esa clásica tragedia moderna que es “María Antonia”, la que nos conmovió a los cientos de espectadores que, una y otra vez, acudimos al Teatro Mella a presenciar a aquel espectáculo dirigido, magníficamente, por el gran actor y director que fue Roberto Blanco y que Hilda Oates, Samuel Claxton, Miguel Benavides e Isaura Mendoza, entre otros intérpretes, supieron encarnar en escena con auténtica intensidad la complejidad de sus roles. Al final de la función de estreno estallamos en un aplauso interminable, conmovidos como nunca ante la transgresora y excepcional brillantez de aquel suceso teatral.

 De forma tan magistral hacia su entrada en la dramaturgia de nuestro país una voz con alcance artístico semejante a la de un Lope de Vega contemporáneo, por su carácter eminentemente popular y su amplia producción literaria para ayudarnos a clarificar, desde la escena, en profundidad, las pasiones, encrucijadas y ensueños de una amplia porción significativa de nuestra sociedad.

 Pero no conforme con ello su trayectoria también, una y otra vez, tocó la Diana de los espectadores con espectáculos bajo su conducción como “Odebí el Cazador”, donde la magia del sincretismo cultural nuestro alcanzó una altura expresiva deslumbrante que nos ganó a todos los espectadores y al colectivo del Conjunto Folclórico Nacional de Cuba y al propio autor.

 Mas no fue suficiente y con un vigor inusitado y una visión proteica y desacralizada de nuestra realidad contemporánea tocó magistralmente en la Diana, con acierto crítico sobre nuestra cotidianidad de entonces en “Calixta Comité”. El texto más honesto, brillante y polémico que haya subido a escena en nuestro panorama teatral, en mucho tiempo.

 No a la saga nos supo deleitar con textos como “Mi socio Manolo”, “Emelina Cundiamor”, “Alto riesgo”, “Lagarto Pisabonito”, “El Venerable”, “La Balsa”, “Eclíptica, qué le pasa a esa mujer” y “Aedes Aegypti”. Y con la plasmación de algunos de sus textos y guiones de cine, que hablan a las claras de la trascendencia de este predestinado que aún seguirá siendo para nosotros nuestro Hermano Mayor, el Papi, más reconocido como Eugenio Hernández Espinosa.

Portada del libro: Algo Rojo en el Río

El adiós al padre de María Antonia

Por ABEL ROSALES GINARTE PARA AFROKUBA.NET

 El dramaturgo cubano Eugenio Hernández Espinosa, nos enseñó a respirar las tragedias cotidianas de la isla, acontecimientos que encarnan el sentimiento popular. Su mano creadora subió a los escenarios a voces, cuerpos y espíritus que definen el carácter de nuestra sociedad. Las tradiciones afrocubanas surgen en sus obras con fuerza inusitada. Teatro Caribeño lleva el rigor de su dedicación total. Los investigadores valoran su teatro cargado de una intensa preocupación social y un recurrente tono filosófico.

 Su muerte el 14 de octubre de 2022 llenó a La Habana de dolor, especialmente a sus vecinos del Cerro, la demarcación de la ciudad donde vino al mundo y dio vida a sus grandes obras teatrales. El estreno en 1967 en el teatro Mella de la capital de la isla de,  Maria Antonia, habría bastado para ganarse el cetro de los más grandes dramaturgos del país. María Antonia representa a muchas mujeres, a sus posibles tragedias personales y espirituales. 

 Aquel primer estreno de la obra, bajo la dirección de Roberto Blanco, música de Leo Brouwer y asesoría técnica de Rogelio Martínez Furé, selló para siempre su vínculo poderoso con las raíces de lo popular. “Más que espectador cómplice es un participante activo, con sensibilidad y experiencia vital nutridas por una y otra. Concepto y realización obran en María Antonia el milagro de trascender la subalternidad. De ahí la elocuencia de la palabra castellana en contrapunto con las voces venidas de África. Una María Antonia guerrera renace agigantada en el sacrificio de la sangre, convertida en uno de los imprescindibles personajes femeninos del teatro cubano”, dijo la crítica de arte y prestigiosa ensayista cubana, Graciela Pogolotti.

Eugenio Hernández con Hilda Oates

 Eugenio siempre sorprendió a sus colegas y al público. Cada creación se adentraba más en la cotidianidad del cubano. Mi socio Manolo, es otro clásico junto a Maria Antonia. Dos hombres, amigos, se reencuentran tras largos años de separación. Dos grandes personajes, marginados, con sus conflictos a flor de piel. Temas como la violencia, el racismo y el machismo rodean el mundo de Cheo y Manolo.

 La música popular y el baile completan una sólida puesta en escena. La escritora e investigadora Inés María Martiatu, estudiosa de la obra de Hernández Espinosa resume el valor de la mencionada obra: “Al tildar de marginales a ciertos sectores populares por su forma de hablar, de vestirse, beber, de manifestarse, por la pobreza de sus viviendas (…) se les niega su condición de trabajadores productores de riqueza, se les escatima su contribución económica, se desconoce una historia y una moral de lucha de clases y sobre todo, se les ataca en sus expresiones culturales todas que pasan a ser ilegítimas. Estos prejuicios se mezclan con una valoración donde no se tienen en cuenta la esencia contradictoria de esos personajes y su condición de indiscutible fuerza revolucionaria”.

 Alto riesgo, Lagarto pisabonito, Calixta Comité, Emelina Cundiamor y muchas otras piezas teatrales prestigian el legado de Eugenio Hernández. Inolvidable aquella frase de Emelina Cundiamor, donde hace gala de su sentido del humor y saca a la luz los sentimiento de una mujer negra, casada con Tibor Galarraga, un hombre negro que fue, como tantos cubanos, a estudiar a uno de los países del extinto campo socialista: “Mucho que te lavé, te planché, te cociné, para que fueras a la facultad. Toda tu carrera me la pasé dejando de ser yo para ser tú. Y yo no soy tu monopolio. ¿Me oyes? Ni tu esclava ni tu criada”. Para que su marido se haga ingeniero y brille en la esfera social, ella selló su destino con los quehaceres domésticos.

 El brillante dramaturgo cubano, Amado del Pino, valoró altamente el fuerte contenido social y el recurrente tono filosófico de la dramaturgia de Eugenio: “Definiciones sobre la vida, el destino del hombre y sus compromisos éticos abundan desde María Antonia hasta Calixta Comité. En Alto riesgo, uno de los más nobles valores podría estar en que, a pesar de que se asiste al enfrentamiento entre dos personajes bien disímiles, y con intereses visceralmente opuestos, el argumento permite que los dos ofrezcan interesantes conceptualizaciones”. 

 En Venezuela, Estados Unidos, Canadá, Argentina, España y Francia, muchas de sus creaciones fascinaron al público. Del teatro, dos de sus obras saltaron a la cinematografía nacional. Mi socio Manolo, se convirtió en el filme, La vida inútil de mi socio Manolo, dirigido por Julio García Espinosa en 1989 y la mítica María Antonia, bajo la dirección de Sergio Giral en 1990 llenó los cines de Cuba. Inolvidable la interpretación de la gran actriz Alina Rodríguez en el papel de María Antonia.

 Eugenio es el padre de esa mulata rebelde que detuvo su rumba en algún solar de La Habana el 14 de octubre de 2022, para despedir a un habanero especial, a un cubano universal. A su despedida en el centro cultural Bertolt Brecht acudieron familiares y destacados actores como Amada Morado, Doris Gutiérrez, Néstor Jiménez y Bárbaro Marín. Y el pueblo, protagonista de las tragedias cotidianas de la isla que Eugenio Hernández Espinosa supo interpretar en sus obras, también llenó el salón. La isla toda dijo adiós mientras María Antonia, con lágrimas en los ojos, regresó al solar.

Buscar

Entradas Recientes

Nuestro Podcast

Cuba agradece el legado del folclorista, etnologo, investigador y bailarín, Rogelio Martinez Furé, quien falleció en La Habana el 10 de octubre de 2022. Vino al mundo en la occidental provincia cubana de Matanzas tierra del danzon y la rumba donde la convergencia de ancestros mandingas, franceses, lucumíes, españoles y chinos le condujeron por el camino del estudio de las raíces y la identidad. Martínez Furé laboró desde su creación en el Instituto de Etnología y Folclor de la Academia de Ciencias de Cuba, se especializó en el estudio y divulgación de las influencias culturales africanas en América.

Suscríbase a nuestro boletín

Suscríbase a nuestro boletín

Enviaremos actualizaciones mensuales
¡No se lo pierda!