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Wifredo Lam:  Centro Cultural George Pompidou.  Paris 2015

Por LÁZARA MENÉNDEZ*. PARA AFROKUBA.NET

 Del 30 de septiembre de 2015 al 16 de febrero del 2016 el Centro Pompidou exhibió una retrospectiva de la obra de Wifredo Lam   (8 dic. 1902. Sagua la Grande, Cuba -11 sep. 1982. París, Francia)  uno de los artistas cubanos más reconocidos  internacionalmente. Se preguntará el lector ¿por qué  pasado tanto tiempo volver sobre esa exposición? La memoria es caprichosa y pensando que en diciembre de este año se cumplirán 120  de su natalicio, que su obra fue el resultado de un intenso bregar por el mundo, que pidió que sus restos reposaran en Cuba recordé mi visita a esa exposición. Mucho placer sentí al ver de nuevo a La Jungla, (1942-1943), me extrañó no encontrar en una mega exposición como ésta  La Silla (1943), y quede paralizada ante Bodas (1947) y Belial, emperador de las  moscas (1948) que solo había conocido a través de reproducciones.

La Jungla, (1942-1943)

 En la retrospectiva dedicada al artista, curada por Catherine David,  se reunieron alrededor de trescientas piezas -pinturas, grabados, dibujos, cerámicas- pertenecientes a diferentes fondos  y diversos documentos de archivo–fotografías, cartas, cadáveres exquisitos- organizados según la ruta del tiempo; España 1923-1938;  París-Marsella 1938-1941; Cuba y las Américas 1941-1952; Paris-Caracas y La Habana-Albisola-Zurich 1952-1961; Paris y Albisola 1962-1982. La organización cronológica de la producción del artista y la intervención de documentos personales como parte de la secuencia fue, desde mi punto de vista, el mayor acierto de la exposición. La narrativa lineal que marca el tiempo le permitía al receptor entrenado corroborar juicios, tesis, posturas estéticas con respecto a la obra sin la expresa o manifiesta intención del equipo curatorial de conducir la percepción en una dirección determinada. Y al resto del  público podía disfrutar de una visión global de la obra de este creador.

 Su obra cuenta con una fortuna crítica extraordinaria y para él como para todo gran artista no hay etiquetas que valgan.  Muchos de los estudios acerca de la figura de Wifredo Lam  se han debatido entre colocarlo en un surrealismo euro-latinoamericanista,  un africanismo sin fronteras, o un afrocubanismo, vulgar y ramplón. Lydia Cabrera en: «Un gran pintor: Wifredo Lam», publicado en 1942 en el Diario de la Marina, llamaba la atención que en la obra de Lam “…no hay palmeras, ni ceibas, ni piñas, ni congas, ni nada típico, descriptivo, psicológico o anecdótico…” con lo cual está cerrando la puerta al exotismo y a una asunción de lo cubano superficial y mañosa.

 Al salir del Pompidou estaba más fascinada con la obra de Wifredo Lam, grande entre los grandes. La muestra lograba una seducción especial, sin embargo, un cierto sabor amargo me incomodó y es que en la exposición Cuba es presentada como un accidente en la vida de Wifredo Lam. Esa sensación se disipó rápidamente, pues otro asalto de la memoria me hizo sonreír socarronamente; en 2002 para la exposición del centenario realizada en Cuba me había permitido reflexionar acerca de la deconstrucción, fragmentación y atomización del objeto artístico en la obra del artista y plantear que si Lam sedimentó su compromiso de autenticidad en el culto a la autonomía del arte, esto corrió parejo a la autonomía del conocimiento científico respecto a los prejuicios y a la conducta respecto a la moral establecida en virtud de las emancipaciones disciplinares; su pintura, según sus propias palabras, podía devenir un acto de descolonización porque su discurso se nutrió de las realizaciones del «otro» cultural situado en África, Oceanía, el Caribe y Cuba con la correspondiente recolocación epistemológica del objeto estético. Me retraté frente al gran letrero que anunciaba la exposición y me fui a buscar el metro.

La Habana, 15 de octubre de 2022

*Lázara Menéndez es historiadora del arte, escritora, profesora e investigadora cubana. Graduada en Historia del Arte, Dra. en Ciencias sobre Arte, Profesora Titular de la Facultad de Artes y Letras de la Universidad de La Habana. Miembro Titular de la Academia de Ciencias de Cuba, Miembro de la UNEAC.

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